Según estándares de la industria, el papel puede ser reciclado entre cuatro y seis veces. Al reincorporarlo a la fabricación de productos nuevos se produce un mejor aprovechamiento de las plantaciones forestales.
La caída en el tipo de cambio, las alzas en los precios de las materias primas y en la mano de obra, obliga a los fabricantes de este sector –el que más va a invertir en los próximos años después de la celulosa– a buscar fórmulas para mejorar su competitividad.
Nuestro país posee uno de los porcentajes más altos de bosques productivos certificados a nivel mundial. La incorporación de las Pymes, la presión de las ONG y la acción de los Estados son los motores que empujarán el crecimiento de las tasas de certificación en los próximos años.